
Una ola de fusiones y adquisiciones ha surgido en el sector lácteo durante el último año.
Nombres conocidos por el consumidor, como Piracanjuba, Tirolez e Italac, han salido de compras en un movimiento que combina la búsqueda de una mayor presencia en segmentos de alta demanda, con mayor valor añadido y diversificación regional. Pero, al fin y al cabo, ¿por qué ahora?
Parte de esta explicación puede atribuirse a la reciente fiebre por las proteínas. La búsqueda desenfrenada de los consumidores por alimentos proteicos ha colocado al suero de leche —un subproducto de la fabricación de quesos— en un lugar protagonista ante los inversores locales e internacionales.
“El suero es, cada vez más, una fuente importante de ingresos para la industria láctea que produce quesos”, afirma Valter Galan, socio de MilkPoint, una de las principales consultoras vinculadas al sector lácteo en Brasil.
Los datos recopilados por MilkPoint ilustran la relevancia que ha ido ganando este subproducto. En julio, el precio del suero en polvo era de 9,54 reales por kilo, un aumento de casi el 35% en comparación con el mismo mes del año anterior.
La búsqueda de este subproducto ha motivado fusiones y adquisiciones incluso fuera de Brasil. En enero, la cooperativa multinacional holandesa Royal FrieslandCampina compró la estadounidense Wisconsin Whey Protein, precisamente enfocada en este mercado.
“Hoy, el 71% de los consumidores prioriza activamente la ingesta de proteínas, un aumento notable frente al 59% en 2022 y al 67% en 2023”, afirmó FrieslandCampina en un comunicado. Según la empresa, se espera que el mercado de proteína de suero crezca a una tasa del 6,6% anual hasta 2030.
El hecho de que el suero de leche se haya convertido en una especie de gallina de los huevos de oro contribuye a atraer miradas hacia el sector quesero en Brasil, brindando un respaldo reciente a otros factores estructurales que hacen que este mercado sea atractivo en el país.
Según datos de la Abiq (Asociación Brasileña de las Industrias del Queso), el consumo per cápita se sitúa en siete kilos al año, una cifra todavía muy inferior a la de naciones como Argentina, que consume cerca de 12 kilos anuales, y también menor a la de países europeos como Grecia y Francia.
Además de una vía de crecimiento en volumen, el mercado de quesos también ofrece espacio para la diversificación. Más de un tercio del consumo brasileño corresponde a quesos básicos, como la mozzarella, que genera un margen Ebitda de entre el 4% y el 6%, según MilkPoint.
Los quesos finos suelen ofrecer márgenes más altos y despiertan un gran interés. La adquisición de la empresa mineira Básel Lácteos por parte de Piracanjuba, en enero de este año, es un ejemplo de esta tendencia que trasciende las fronteras nacionales, según Carolina Reis, socia asociada de igc, una boutique de fusiones y adquisiciones (M&A).
“Especialmente para los inversores extranjeros que aún no están aquí, los quesos especiales, como la burrata, el gruyère, el provolone, etc., han captado su atención”, afirma.
Uno de los factores que podría estimular esta demanda es la elasticidad del consumo en relación con los ingresos (a medida que los salarios mejoran, el consumo de queso tiende a aumentar).
Otro punto clave es la búsqueda de hábitos saludables combinada con el consumo de proteínas, ya que el queso aporta proteínas y calcio de forma natural. “Existe incluso una tendencia hacia nuevas ocasiones de consumo, donde la gente elige el queso como snack”, añade Reis.
Al mismo tiempo que el consumidor sigue ávido de alimentos ricos en proteínas, la fragmentación del sector lácteo en Brasil ofrece un impulso adicional para las fusiones y adquisiciones.
“Existen muchos actores regionales. Los cinco principales no representan ni el 50% de la captación de leche. Es esa larga cola de empresas la que alimenta las fusiones y adquisiciones”, resume Reis.
A través de fusiones y adquisiciones, las empresas pueden acceder a otras cuencas lecheras, es decir, a polos de diferentes regiones productoras. “Cuando una gran empresa compra a otra regional, suele mantener al equipo de compras; la relación cambia muy poco”, señala Galan.
El Sudeste y el Sur concentran las mayores cuencas lecheras del país, pero el Nordeste ha ido ganando protagonismo con un crecimiento acelerado en la producción de lácteos durante los últimos años, lo que ha despertado el interés de empresas externas.
Entre 2014 y 2024 (la edición más reciente de la PPM, la encuesta mensual de ganadería del IBGE), el Nordeste fue la única región que creció efectivamente en producción de leche en Brasil.
La región registró un aumento del 65% en ese intervalo, alcanzando los 6400 millones de litros. El país en su conjunto, durante ese periodo, se mantuvo prácticamente estable (un crecimiento del 1,7%) con una producción de 35 000 millones de litros.
Según Galan, de MilkPoint, el avance se debe a la superación de condiciones de producción más desafiantes, gracias al aumento de la producción de granos en la región de Matopiba y a la interconexión entre sistemas de riego y el compost barn (un tipo de estabulación para el ganado lechero).
La inversión en la región también está motivada por la demanda. “El Nordeste es, quizás después del Sudeste, el principal mercado consumidor de lácteos de Brasil. Y tiene un gran déficit de producción”, afirma Galan.
Para dar una idea de la magnitud del déficit, solo en 2025 la producción lechera del Nordeste creció un 14% respecto al año anterior, con aumentos en prácticamente todos los estados de la región. Aun así, el déficit comercial creció más de un 10% en el mismo periodo, tal como muestra un estudio realizado por la investigadora Kamilla Ribas Soares para el Banco del Nordeste.
“Hemos escuchado a compradores interesados en entrar en la región para diversificar la base de cooperados y tener un mejor poder de negociación con los clientes. Si añades nuevos productos, al final también consigues una presencia más fuerte en el lineal”, dice Reis.